miércoles, 11 de febrero de 2009

Algo de mi...

Antes de estar permanentemente viviendo en un lunes, siempre iba vestida. Ahora, depende del momento y del visitante que me atienda. Llevo gorros y sombreros de paja, pelucas hechas de cintas brillantes de colores o palestinos y fulares que calientan mi cuello de plastic woman. Me gusta más así. También tengo un pasado, como todos. Fui concebida para otros menesteres y en mi vida anterior nadie me tenía en cuenta y mucho menos, me apreciaba. Acabar en la calle es muy duro y más, cuando no tienes ninguna misión. Ahora es diferente. Tengo un nombre, Penélope; un hogar, Los Lunes Felices; muchos amigos, hola a todos! y una condición, la nocturnidad. Me encanta ser quien soy.



Desde mi perspectiva suelo ver todo lo que ocurre y claro, cada día es una aventura. Las Navidades han sido excitantes aunque también eran las primeras y eso le aporta cierto grado de exclusividad. Me acuerdo que un buen día colgaron un trozo rectangular, muy grande de papel con un árbol de Navidad dibujado, al lado de la reja que decora la pared. Aquella noche (bendita noche, siempre) todos los foráneos preguntaban de qué iba aquello y supieron lo que tenían que hacer. Era un juego. Iban de la barra a la puerta, rellenando sus copas (eso lo aprendieron hace ya, quizá nacieron enseñados, yo que sé) y recolectando pequeños trozos de cartulina de diferentes formas y colores. Se pedían bolis los unos a los otros y escribían en los corazones, tréboles, círculos o rectángulos, unas frases. Algunos se esmeraban “Camarero, otra copa! No puedo pensar con claridad”; Otros, sin embargo, se inspiraban en milésimas de segundo como si llevaran meditando su carencia desde hace mucho tiempo; Así, sin dudar. Y estaban los que, con la risa, acompañaban al bolígrafo, o sea los dispersos “Venga unos chupitos! ¿Qué hay que hacer con esto?” Pero al final, todos pegaban con celo lo que habían escrito y también todos cotilleaban las letras de los demás.



Cuando las Navidades terminaron el resultado fue un árbol de los deseos, por aquello del nuevo año. Quedó muy… artístico y muy original! Recuerdo incluso alguno de los buenos propósitos, en definitiva es que hubiera más de todo: Más dinero (la crisis está haciendo estragos entre mis amigos. Yo es que con poco me apaño), más paz en el mundo (siempre quedan románticos), más sexo para todos (de eso no me quejo, creo que soy la mujer que más liga en los Lunes ¿Será porque siempre voy semidesnuda? ¬ ¬) y más felicidad, así en general y a la vez, así en particular.Ahora los Carnavales se acercan peligrosamente, seguramente haya mucho que contar aunque por mis dominios, sin ánimo de parecer presuntuosa, todas las noches se abre y eso amplia el espectro de posibilidades de que pase lo inesperado. ¿Lo compartimos?



Me llamo Penélope… y soy una nocturna…

viernes, 23 de enero de 2009

Una inolvidable

25 de diciembre de 2008...
9:30 de la mañana...
El camarero acaba de echar del bar a los ultimos vinagres de la larga noche...
Nos lo hemos pasado muy bien... todos estaban muy animados... todos bebian... todos reian... gritaban... bailaban... por fin se han ido todos... estoy cansada de que me soben... que bailen conmigo me encanta... pero siempre hay algun baboso que me trata mal... sin ningun tipo de delicadeza y como si fuese una cualquiera... y a ultima hora habia demasiados... pero el camamrero nos ha dado la tranquilidad...
Ahora en el local quedamos: el camarero, el pinchacintas, una camarera que hoy no curraba, una amiga del camarero...y yo. Ahora con la calma nos sentamos todos en la esquina a tomar la ultima..."Que pedo llevo" y "que bien nos lo hemos pasado" son los comentarios mas escuchados, mientras entre risas y carcajadas apuran las copas con sed infinita. fuera la mañana es soleada... dentro el ambiente es lúgubre... los halogenos reducidos a su minima expresion propician un ambiente casi intimo. El sabor de las bocas, Wiski y Ron. El de los deseos sabanas y sudor. Somos esponjas, la ultima nos ha sabido a poco... a si que tomamos la primera del nuevo dia... a media copa o a la media hora algo ocurre que supera cualquiera de las anecdotas ocurridas en la noche... las gafas esas de luces o cuando el extintor se lió a echar polvo a primera hora de la fiesta... se abre la puerta del baño... y alguien sale de el... con cara confundida se dirije a la salida, inmediatamente el camarero, desde el otro rincon del bar se dirige al mismo punto que el desconocido, y un instante antes de que este empuje, con soltura retira la barra que bloquea la puerta, empuja la parte baja con su pie y una luz cegadora se cuela en el garito, el desconocido sale dando las gracias y la barra vuelve a caer bloqueando la puerta con la misma fuerza que antes... todos nos miramos con caras de snorkel y acto seguido explota una carcajada general... ¿Cuanto tiempo llevaba ese chico en el baño? ¿estaba durmiendo? y si estaba durmiendo... ¿habria limpiado el suelo del baño lleno de orines mezclado de ponzoña con su ropa? ¿a que oleria? ¿realmente estaba durmiendo? miles de dudas me surgieron a cerca de aquel tipo.... no le he vuelto a ver...

Me llamo Penelope... y soy una nocturna...

Besitos!!